miércoles, 23 de mayo de 2012

Yo también me traumo

Este pasado 20 de mayo, se celebró mundialmente el día del Psicólogo, si yo se que nomas los que nos dedicamos a esta complicada profesión, somos los que nos acordamos de este memorable día, sin embargo, gracias al Facebook, una gran cantidad de colegas y yo, hicimos que todo el mundo estuviera al tanto de era una celebración muy especial; por lo que recibí muchas hermosas felicitaciones, de gente linda que me aprecia y que sobre todo valora mi trabajo. 

El hecho de que tanto mi profesión como mi labor sean reconocidas, me llena de orgullo y me hace amar mas lo que hago, no obstante, tengo mis quejas (si ya voy a empezar) y es que a pesar de amar profundamente mi carrera y de disfrutar enormemente mi trabajo, hay ocasiones en las que desearía poder dejar el título en casa y ahora explicó porqué.

Mis estimados colegas no me dejarán mentir, aparte de lo difícil que es tratar con la Psique humana, es complicado llevar la profesión en casa, con los amigos o en las reuniones. En casa por ejemplo, antes de comenzar la carrera, se me prohibió rotundamente hacer cualquier tipo de análisis o interpretación de las conductas de alguno de los miembros de la familia, entonces, que no se me ocurra decir algo como "¿te sientes culpable?" porque entonces estoy ya "bulleando" a mi mamá.
Ahora, en las reuniones; podría ser ya millonaria si recibiera un peso por cada comentario como: "¿eres psicóloga? ¡no me veas! me estas psicoanalizando", o peor aun "estas leyendo mi mente".
¿Y que pasa con los amigos? generalmente los amigos, sobre todo las amigas, agradecen tener una amiga psicóloga, ¿qué hay mejor que un oído entrenado para escuchar, una boca licenciada para aconsejar y una cédula con consigna de secreto profesional, gratis y en confianza? Esta parte no me molesta, de verdad me encanta escuchar a mis amigos y aconsejarlos mientras mi objetividad me de para hacerlo, es mas, es una de las situaciones que me llevo a ser psicóloga, mi queja aquí es que a veces a ellos se les olvida que a mi también me gusta hablar y que de igual manera, tengo la necesidad de ser escuchada.

Se que fui yo quien eligió ser psicóloga, y no me arrepiento ni un segundo de ello, al contrario, cada día me doy cuenta que nací para esto, sin embargo, a veces a las personas se les olvida que nosotros también hablamos, nos conflictuamos, tenemos miedos, angustias, y tristezas; que si, también vamos a terapia, pero nunca es lo mismo que un rico cafesito con las amigas o unas chelas con los cuates.

Felicidades a todos mis colegas, Psicoanalistas, Humanistas, Organizacionales, Conductistas, Educativos... en fin!!! todos vivimos, sufrimos y disfrutamos las altas y bajas de esta hermosa profesión, el chiste es vivirlo con pasión y dedicación.

Martha G.
@gotesita