lunes, 14 de mayo de 2012

Yo enseño... Cuál es tu superpoder?


Hace casi 10 años, cuando estaba por terminar la preparatoria llego a mi la idea que definiría mi vida por siempre. Con la preocupación y el agobio de no saber qué hacer me planteaba mil posibilidades pues elegir carrera me estaba conflictuando mucho.

Un día trabajando en el consultorio de mi papá como asistente sucedio algo que me hizo ver la magia que había en mi, lo digo en serio. Un pequeño de nomás de 3 años venía a consulta , estaba inquieto y muy irritable, lloraba y se movía para todos lados mostrando su miedo y angustia, la Doctora que estaba ahí me pidio que lo calmara, pues ni la mamá del pequeño ni ella podían lograrlo...algo pasó, honestamente no sé que fue, pero el pequeñito se acerco a mi, se sentó en mis piernas y sin hacer ni un solo gesto comenzo a calmarse ...pasaron algunos minutos hasta que estaba tranquilo por completo. Yo continuaba abrazándolo hasta que relajado accedio a ser revisado por la Doctora.

Hasta hoy en día ha sido algo que recuerdo con mucho cariño, me hizo pensar que había algo en mi y que tenía la habilidad de formar un vínculo de manera rápida con esos pequeños seres humanos llamados niños.

Había decidido por fin, sería maestra de preescolar, todo apuntaba a que la escuela iba a ser lo máximo! I.N.O.C.E.N.T.E ( en tono irónico por supuesto).Al llegar eran solo 26 chicas más que estarían dispuestas a cursar tal carrera,algunas incluso ya casadas y con hijos... no era un panórama muy divertido. Las clases aunque interesantes no lograban captar mi atención y como mi mamá dice:"a mi se me hace que tu y tu hermana son hiperactivas y yo no me di cuenta nunca" jajaja ... a esas alturas del partido un diagnóstico así me habría sacado de la universidad, menos mal no paso a mayores.

Los meses transcurrían, hice buenas amistades no lo niego y en la escuela pues... no la pasaba tan mal, solo que me trataban como a una niña amenazando con que si me volaba otra clase , le hablarían a mi mamá. Eso si me daba risa.

Finalmente, después de cuatro largos años, servicio social y tesis incluida me gradúe! ¡Ya era todo una Licenciada!. Venía lo bueno.

Cuando llegue a mi primer trabajo me enfrente con cosas que NADIE me dijo. Era mama de "medio tiempo" de 25 pedacitos de seres humanos de entre 4 y 5 años de edad. Unos gritaban, otros lloraban, unos cuantos trataban de mantenerse tranquilos jugando con el material de plástico… pero en general, era un CAOS. Era el momento perfecto para sacar mi “MAGIA”, por algún motivo eso no sucedió, ninguno se acercaba a sentarse en mis piernas ni tampoco querían que los abrazara … así que comencé a cantar y a jugar con ellos.

Tenía miedo y mucho! Ellos eran mi responsabilidad y a mi juicio una niña de 21 años, es solo eso, una niña, o bueno… una adolescente casi adulta. 

Me di cuenta de que me habían mentido, yo no iba a ese lugar a enseñar absolutamente nada, iba a aprender. Aprender a escuchar, observar, sentir, motivar,apapachar, curar heridas, consolar, a ser empática de verdad, a comer danonino con el dedo índice, a despegar chicles del cabello, a calmar riñas… Aprendí que adoro los abrazos y que una mirada de cualquiera de mis pequeños me hace sentir la persona más afortunada del mundo, aprendí que sus logros son míos también y sus dolores también me duelen.

Durante los siguientes 6 años he aprendido infinidad de cosas, tanto de los niños como de mí, no existe día en el que no aprenda algo.

He reído y he llorado con ellos, durante estos 6 años he visto crecer más de 125 niños que han estado a mi cuidado por solo un ciclo escolar. Me convierto en mamá de 25 pequeños año con año y con cada ciclo que termina me doy cuenta que aún me falta mucho por aprender.  Cada año una parte de mi corazón se va con cada uno de ellos, cada año vivo para ellos.
Sé perfecto que tal vez algún día me olviden, sé que la imagen de su “Miss” de Kinder no dure mucho en sus cabecitas, pero también sé que si hay una razón por la cual yo estoy en este mundo es para dar lo mejor de mi todos los días a esos pequeñitos, sin importar mi humor o mis problemas, ellos son el antídoto perfecto para mis angustias, ellos me motivan todos los días con un simple “te quiero Miss”.

He aprendido que ser maestra no es una carrera, es un estilo de vida, si mi vida es mejor día con día es porque ellos, esos pedacitos de ser me enseñan como vivir, me enseñan lo divertido que es buscar bichitos en el jardín, lo delicioso que es disfrutar de tu sabor preferido de gelatina, lo maravilloso al verlos saltar en un pie después de haberlo intentado 100 veces. Me enseñan a VIVIR.

Si regresara el tiempo, no elegiría otra carrera, elegiría nuevamente ser maestra porque siendo maestra he aprendido absolutamente todo lo que hasta ahora sé; a amar lo que hago y vivirlo intensamente.

Felicidades a todas la maestras en su día!

Aquí les dejo algunas imágenes que me gustan mucho y regalitos que pueden hacer ustedes mismas para este día tan especial.










Con mucho cariño!
Stef