lunes, 12 de marzo de 2012

Seamos capaces de ser iguales



Se han preguntado ¿qué pasaría si de repente perdieran alguna de sus preciadas facultades, como la de razonar, o que tal que perdieran la memoria, o si de un día para otro no pudieran caminar, o ver o escuchar?
Se han preguntado también, ¿qué pasaría si tuvieran un hijo que naciera sin alguna de estas facultades?, o si alguno de sus hijos, sobrinos, primos etc. las perdieran.

Se que son cosas y situaciones en las que no queremos pensar, ya que a veces creemos que si no las hablamos, o no pasan por nuestra mente, no existen. Desgraciadamente nadie en este mundo estamos excentos de que cualquiera de estas cosas con sucedan.

Y se preguntarán porqué el día de hoy estoy inquiriendo de manera tan drástica, verán; en mi profesión he tenido la fortuna de trabajar con todo tipo de niños: berrinchudos, hacendosos, voluntariosos, educados, inquietos etc etc etc, y Dios me ha brindado también la bendición de trabajar con angelitos muy especiales, pequeños que por designios que no me atrevo a cuestionar, nacieron con alguna discapacidad o síndrome que provoca que nuestra sociedad los catalogue como "diferentes".

En cada paso de mi vida, en el que me ha tocado trabajar con alguno de estos angelitos, confieso que he sido yo la discapacitada, me he enfrentado con la poca capacidad para afrontar sus necesidades, lo cual me ha ayudado a prepararme poco a poco, para no preocuparme y si ocuparme oportunamente.

Pero lo que ahora me ocupa enormemente, es la discapacidad de los adultos considerados "normales", y la profunda ignorancia que invade a muchos de ellos, que los hace ser, cuando menos a mi punto de vista, seres insensibles y egocéntricos. Y me refiero a las personas que se atreven a discriminar a los niños que tienen alguna de estas capacidades diferentes, y peor aún, que le enseñan a sus hijos que eso es lo correcto.

He tenido terribles experiencias con este tipo de personas, teniendo que escuchar comentarios como: "por favor no lo sienten con ese niño, ya que no representa la mayoría de la población y mi hijo no tiene porque soportarlo", "¿podrían cambiar a mi hija de salón?, porque conviviendo con esa niña quien sabe si se le pegue lo tontita", y peores comentarios que no valen la pena mencionar.

Si a ti también se te retorció el estómago al leer estos desatinados comentarios, ayuda a hacer conciencia, y de verdad que no es nada complicado; no te estaciones en los lugares designados para ellos, transmite a tus hijos la importancia de la tolerancia y trabaja en tu propia tolerancia, no les tengas miedo ¡son personas!.

Pero no todo es malo en esta experiencia, si algo divino me han dejado todos los niños, es su hermosa capacidad de ayuda y cooperación, la enorme capacidad de comprensión y tolerancia que desarrollan por ellos mismos, es hermoso ver como se preocupan por sus compañeros cuando tienen alguna dificultad, ya sea de movimiento o de aprendizaje. Así que no les quitemos esta facultad tan maravillosa traspasándoles nuestros prejuicios.

Y como dije antes, nadie estamos excentos, así que ¡¡¡¡DISFRUTA LO QUE TIENES!!!! agredece a diario tus bendiciones, y vive al máximo.

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Martha G.
@gotesita